PISA 2025: por qué la comprensión lectora es la urgencia educativa de España
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PISA 2025: por qué la comprensión lectora es la urgencia educativa de España

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Equipo NURA

Metodología de aprendizaje

11 de septiembre de 20269 minEducación

España cae a 451 puntos en lectura, su peor dato desde el año 2000. Qué dice el informe PISA, por qué la comprensión lectora lo condiciona todo y cómo practicarla.

El 8 de septiembre de 2026 la OCDE publicó los resultados de PISA 2025. Para España el titular es duro: 451 puntos en comprensión lectora, el peor resultado desde que existe la serie en el año 2000. No es un matiz estadístico ni un mal día de la muestra. Es una caída sostenida que lleva una década y que se ha acelerado en los últimos tres años.

Conviene leer el informe con calma antes de sacar conclusiones. Y conviene, sobre todo, entender por qué la comprensión lectora no es una asignatura más, sino la competencia que sostiene a todas las demás.

Qué dice exactamente el informe

PISA evalúa a alumnado de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias. En España participaron cerca de 30.000 estudiantes de 956 centros.

Los números de lectura

La evolución de la puntuación de España en lectura es la siguiente:

  • 2015: 496 puntos
  • 2022: 474 puntos
  • 2025: 451 puntos

Son 23 puntos menos en tres años y 45 puntos menos en una década. La OCDE estima que 20 puntos equivalen aproximadamente a un curso escolar: un alumno español de 15 años lee hoy, de media, como leía un alumno situado más de dos cursos por detrás hace diez años.

España queda además por debajo de sus referencias:

  • España: 451
  • Promedio OCDE: 461
  • Total Unión Europea: 459

No solo lectura

El retroceso es general:

  • Matemáticas: 457 puntos, frente a 486 en 2015.
  • Ciencias: 477 puntos, por debajo del promedio OCDE (482) y del europeo (481).

La lectura es, con diferencia, la competencia que más se ha desplomado.

El dato que más preocupa

Más allá de la media, importa cómo se reparte el alumnado por niveles de desempeño:

  • Solo alrededor del 2 % del alumnado español alcanza los niveles 5 y 6 de comprensión lectora —los que permiten manejar textos largos, evaluar fuentes y distinguir hecho de opinión—, frente al 6 % del promedio OCDE.
  • Aproximadamente un tercio del alumnado no llega al nivel 2, considerado el mínimo para desenvolverse con autonomía ante un texto.

Una media baja se puede recuperar. Una base ancha de alumnos que no alcanzan el mínimo y una cima muy estrecha describen un problema más estructural.

Un problema desigual, no uniforme

El retroceso tampoco es homogéneo. En lectura, Madrid (495), Castilla y León (493) y Asturias (492) se sitúan por encima del promedio nacional, del de la OCDE y del europeo, mientras otras comunidades quedan muy por debajo. La distancia entre los extremos supera los dos cursos escolares. Hablar de "el nivel lector español" como si fuera uno solo oculta desigualdades territoriales y socioeconómicas muy grandes.

Por qué está cayendo

El informe y los análisis posteriores apuntan en una dirección coherente: no se lee menos, se lee distinto. Los adolescentes leen mucho, pero en entornos digitales, en fragmentos cortos, saltando de un texto a otro. En el conjunto de la OCDE, la proporción de estudiantes que se describen como lectores apresurados pasó del 6,6 % en 2018 al 11,4 % en 2025.

Ese modo de lectura entrena el barrido rápido y la búsqueda de una palabra clave. No entrena lo que PISA mide: sostener información en la cabeza, relacionarla con lo anterior, volver atrás cuando algo no encaja y construir un significado global. La dificultad aparece justo cuando el texto supera unos pocos párrafos o el vocabulario deja de ser el habitual.

Por qué la comprensión lectora lo condiciona todo

Es tentador leer estos resultados como un problema de Lengua. No lo es.

La comprensión lectora es la infraestructura del resto del aprendizaje. A partir de 3.º o 4.º de Primaria, el alumno deja de aprender a leer y empieza a leer para aprender. Desde ese momento:

  • Un problema de matemáticas falla muchas veces no por la operación, sino porque no se ha entendido la situación ni qué se pregunta.
  • En Ciencias o Historia, el examen evalúa en realidad la capacidad de extraer relaciones causales de un texto denso.
  • Un enunciado mal interpretado convierte en error un contenido que el alumno sí domina.

Por eso una caída de 45 puntos en lectura arrastra silenciosamente al resto de competencias. Y por eso mejorar la comprensión lectora tiene un efecto multiplicador que no tiene casi ninguna otra intervención educativa.

Hay además una dimensión que va más allá de las notas. Comprender un texto largo, detectar qué se afirma y qué se insinúa, comparar dos versiones de un mismo hecho y distinguir un argumento de una opinión es hoy la principal defensa frente a la desinformación. En un entorno saturado de contenido generado automáticamente, la comprensión lectora ha dejado de ser una competencia académica para convertirse en una competencia cívica.

Qué funciona para mejorarla

La evidencia educativa es bastante consistente. La comprensión mejora cuando se dan tres condiciones:

  1. Textos completos y con exigencia creciente. No fichas de una sola frase, sino textos de la longitud adecuada a la edad, que obliguen a sostener la atención.
  2. Preguntas que vayan más allá de localizar el dato. Un lector puede responder correctamente a diez preguntas literales sin haber entendido el texto. Las que discriminan de verdad son las inferenciales, las de idea principal, las de vocabulario en contexto y las de intención del autor.
  3. Práctica frecuente con corrección explicada. Saber que una respuesta es incorrecta enseña poco. Saber por qué lo es, y dónde estaba la pista, es lo que construye estrategia lectora.

A esto se añade una condición incómoda pero decisiva: si el texto sigue visible mientras se responde, buena parte de la actividad se resuelve buscando palabras. Es un ejercicio útil de localización, pero no entrena la comprensión.

La herramienta de comprensión lectora de NURA

Con ese diagnóstico en mente, NURA incluye una herramienta específica de comprensión lectora, disponible para el alumnado en /student/utilities/reading-comprehension. Su diseño toma como marcos de referencia el currículo LOMLOE y las propias pruebas PIRLS para Primaria y PISA para Secundaria.

Cobertura real: de 6 a 18 años

La herramienta cubre los doce cursos de Primaria, ESO y Bachillerato, con parámetros calibrados para cada edad y no simplemente etiquetas de nivel:

  • Primaria (1.º a 6.º, de 6 a 12 años): textos que van de 50-80 palabras en 1.º hasta 400-500 en 6.º, con entre 1-2 y 5-6 preguntas.
  • ESO (1.º a 4.º, de 12 a 16 años): textos de 450-600 palabras en 1.º hasta 750-900 en 4.º, con entre 3-4 y 5-6 preguntas.
  • Bachillerato (1.º y 2.º, de 16 a 18 años): hasta 850-1050 palabras en 1.º y textos más cortos pero densos, de 300-500 palabras, en 2.º, con entre 3 y 7 preguntas.

La progresión importa: un alumno de 1.º de Primaria trabaja con textos de tres líneas y una pregunta; uno de 1.º de Bachillerato, con textos de más de mil palabras. Es exactamente el músculo que PISA detecta atrofiado. En 2.º de Bachillerato el texto se acorta a propósito y gana densidad, porque el objetivo pasa a ser el tipo de comentario que exige la PAU.

Dentro de cada curso hay cinco niveles de dificultad, de Muy fácil a Muy difícil, que escalan de forma continua la longitud del texto y el número de preguntas dentro del rango de ese curso. Un alumno puede así trabajar por debajo de su nivel si lo necesita, o por encima si va sobrado, sin salirse de su etapa.

Entre cursos, niveles y tipos de texto, la herramienta cubre 240 combinaciones distintas de práctica.

Cuatro tipos de texto

No todos los textos se leen igual, y la herramienta trabaja con los cuatro grandes tipos:

  • Narrativo: seguir personajes, conflicto y resolución.
  • Expositivo: extraer información y relaciones de un texto informativo y objetivo.
  • Argumentativo: distinguir tesis, argumentos, contraargumento y conclusión.
  • Instructivo: seguir una secuencia de pasos sin perder el orden.

El argumentativo es especialmente relevante: es el que más pesa en las pruebas externas y el que menos se practica.

Preguntas que crecen con el alumno

Las preguntas se generan en seis categorías —literal, inferencial, de vocabulario, crítica, de idea principal y de estructura— pero no todas están disponibles desde el principio. El repertorio se abre por etapas:

  • 1.º y 2.º de Primaria: literal e inferencial.
  • 3.º y 4.º de Primaria: se añaden las de vocabulario.
  • 5.º y 6.º de Primaria: se añaden las de idea principal.
  • ESO: los seis tipos, con énfasis creciente en inferencia y crítica.
  • Bachillerato: los seis, con énfasis en análisis crítico y estructura textual.

Los temas siguen la misma lógica: animales, familia y colegio en los primeros cursos; historia contemporánea, ciencias sociales o filosofía introductoria en 3.º y 4.º de ESO; columnas de opinión, ensayos y divulgación científica en Bachillerato.

Se responde escribiendo, no solo eligiendo

Hay dos formatos: opción múltiple y respuesta libre escrita. Y el peso está deliberadamente puesto en la segunda: en Primaria inicial, la mitad de las preguntas son de respuesta escrita; a partir de 4.º de Primaria, siete de cada diez.

Responder con palabras propias es un indicador de comprensión mucho más fiable que elegir entre cuatro opciones. Para que la ortografía no se convierta en una barrera, la corrección es tolerante a mayúsculas, tildes y puntuación, y acepta varias formulaciones equivalentes de la misma idea en lugar de exigir una frase exacta. El propio ejercicio lo avisa: no hay que preocuparse por las tildes.

Lectura cronometrada: el texto desaparece

Es la decisión de diseño más importante de la herramienta. La fase de lectura tiene un tiempo calculado a partir de la longitud del texto y de una velocidad lectora realista para cada curso: 80 palabras por minuto en 1.º de Primaria, 180 en 6.º, 230 en 4.º de ESO, 250 en Bachillerato. El alumno puede terminar antes pulsando Listo.

Cuando acaba la lectura, el texto desaparece y empiezan las preguntas. No se puede volver a buscar la palabra. Hay que haber comprendido.

Esto convierte el ejercicio en lo que realmente mide PISA: la capacidad de construir y sostener un modelo mental del texto, no la de rastrear un dato.

Corrección explicada, pregunta a pregunta

El feedback llega inmediatamente después de cada respuesta, no al final. Y siempre incluye una explicación pedagógica de por qué la respuesta correcta lo es, se haya acertado o no. En opción múltiple se resalta la correcta y, si falló, la elegida.

Al terminar, el panel de resultados muestra la puntuación y el desglose completo, desplegable pregunta a pregunta, con la respuesta del alumno, la correcta y la explicación. Desde ahí se puede repetir el mismo texto, pasar al siguiente o cambiar de curso y nivel.

Ese feedback razonado es lo que diferencia practicar de simplemente hacer ejercicios.

En clase, también

La herramienta está disponible en el modo profesor y en el modo proyector, pensado para pizarra digital. Un texto de comprensión lectora proyectado, leído en silencio con el cronómetro a la vista y comentado en grupo cuando desaparece es una rutina de aula de quince minutos que se puede sostener todo el curso.

Cómo usarla en casa o en clase

Algunas pautas que hacen que la práctica rinda:

  • Poca cantidad y mucha frecuencia. Un texto tres o cuatro veces por semana rinde más que una sesión larga el domingo.
  • Empieza un nivel por debajo. Si el alumno acierta todo, sube. Si baja del 50 %, el texto es demasiado exigente todavía y la práctica se convierte en frustración.
  • Revisa siempre los fallos. El valor está en el desglose final, no en el porcentaje. Pregunta: "¿en qué parte del texto empezaste a perder el hilo?".
  • Varía el tipo de texto. Es habitual dominar el narrativo y fallar el argumentativo. Ahí suele estar el margen de mejora real.
  • Pide un resumen oral. Antes de ver la corrección, tres frases con sus palabras. Añade a la práctica escrita una capa de metacognición muy potente.

Una conclusión sin alarmismo

PISA 2025 describe un retroceso real y amplio, que además no es solo español: el promedio de la OCDE también ha bajado. Pero un informe internacional no diagnostica a ningún alumno concreto, y no existe ninguna herramienta —ni con inteligencia artificial ni sin ella— que garantice mejores resultados.

Lo que sí sabemos es más modesto y más útil: la comprensión lectora se entrena. Con textos adecuados a la edad, preguntas que obliguen a inferir, práctica sostenida y corrección explicada. La herramienta de comprensión lectora de NURA existe para poner esa práctica al alcance de cualquier alumno entre 6 y 18 años, en su curso y a su nivel.

No es el único factor que explica 451 puntos. Pero es uno de los pocos sobre los que una familia o un aula pueden actuar mañana mismo.

Fuentes consultadas

Relacionada: repasa las estrategias prácticas para mejorar la comprensión lectora antes, durante y después de leer.

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