La inteligencia artificial puede explicar un concepto, formular preguntas o proponer práctica. También puede inventar datos, resolver una tarea que debía realizar el alumno y recopilar información que una familia no debería compartir. La edad no es el único criterio, pero cambia el grado de autonomía y supervisión apropiado.
UNESCO propone un enfoque humano y adecuado a la edad, además de límites para conversaciones independientes con herramientas generativas generales. Cada servicio tiene también sus propias condiciones de edad y consentimiento, que deben revisarse antes de utilizarlo.
Infantil y primeros cursos de Primaria
No es una etapa para conversar de manera autónoma con un chatbot general. Si un adulto emplea IA para preparar un cuento, una explicación o una actividad, debe revisar el resultado y presentarlo dentro de una interacción humana.
Prioridades:
- juego, lenguaje oral, lectura compartida y movimiento;
- contenido breve y adecuado;
- presencia adulta;
- ninguna introducción de datos personales del menor;
- no sustituir creatividad o conversación por generación automática.
Primaria
La IA educativa debe funcionar como una herramienta guiada. Puede ofrecer una pista, leer un texto, reformular instrucciones o crear una pregunta parecida. No debería entregar directamente una redacción, problema o proyecto para presentar como propio.
Una rutina segura:
- Intento del alumno.
- Petición de una pista.
- Comparación con el intento.
- Nuevo ejercicio sin ayuda.
- Verificación con material escolar o adulto.
El adulto debe conocer qué herramienta se utiliza, qué datos trata y cómo limita contenidos.
ESO
Además de utilizar IA, el estudiante necesita aprender a evaluarla:
- distinguir afirmación y fuente;
- localizar datos que requieren verificación;
- identificar una respuesta que no contesta a la pregunta;
- comparar con libro, docente u organismo fiable;
- explicar cuándo y para qué utilizó IA;
- conservar autoría sobre el trabajo.
Un buen prompt no sustituye el criterio. Cuanto más convincente parece una respuesta, más importante es comprobar aquello que afecte al aprendizaje.
Bachillerato y PAU
La IA puede ayudar a generar preguntas, corregir un borrador, simular una explicación o analizar errores. Para preparar una evaluación, el estudiante debe practicar también sin asistencia y en condiciones similares al examen.
No conviene introducir exámenes protegidos, datos de compañeros, calificaciones identificables ni informes personales en servicios no autorizados. También deben respetarse las normas del centro sobre autoría y uso de herramientas.
Semáforo de usos
Verde
- Pedir una pista.
- Solicitar una explicación alternativa.
- Crear preguntas de práctica.
- Comparar dos métodos.
- Detectar posibles errores en un borrador propio.
Amarillo
- Resumir un texto no leído.
- Traducir una tarea completa.
- Reescribir hasta que desaparezca la voz del alumno.
- Utilizar datos que no se sabe si pueden compartirse.
Rojo
- Entregar como propio un trabajo generado.
- Copiar respuestas durante una evaluación.
- Introducir datos sensibles de menores.
- Confiar en citas o cifras sin verificarlas.
- Utilizar una herramienta incumpliendo su edad mínima.
Qué debe ofrecer una plataforma educativa
NURA está diseñada para orientar el aprendizaje: práctica por nivel, feedback y tutoría que puede guiar mediante preguntas. Esto reduce algunos riesgos de una herramienta general, pero no elimina la necesidad de supervisión, privacidad y pensamiento crítico.
La mejor señal de buen uso es que, después de recibir ayuda, el alumno pueda resolver, explicar o crear algo sin ella.
Fuentes para ampliar
- UNESCO: guía sobre IA generativa en educación
- UNESCO: marco de competencias en IA para estudiantes
- UNICEF: orientación sobre IA centrada en los derechos de la infancia
- Comisión Europea: uso ético de IA y datos en educación
Utiliza una IA orientada a aprender, no a copiar: prueba NURA.
